Gioia mia
Italia, 2025.
Directed by: Margherita Spampinato.
Cinematography: Claudio Cofrancescoi.
Production: Yagi Media.
Cast: Aurora Quattrocchi, Martina Ziami, Marco Fiore.
Running time: 90 min.
Synopsis
Alguno de los efectos que a veces tienen las buenas películas es dar esperanza a quienes por momentos no la encuentran, enseñarnos que podemos aprender de nuestros errores, mostrarnos que la gente puede superar las diferencias que las separan y crear un mundo unido y solidario. Es eso exactamente lo que produce esta opera prima de Margherita Spampinato. Un niño, inquieto e impertinente, y su anciana tía, devota y gruñona, se ven obligados a pasar un verano juntos. En el antiguo edificio siciliano donde ella creció, que en vez de wifi tiene fantasmas, sus respectivos mundos chocan: celeridad y lentitud, hiperconectividad y espiritualidad. Organizada en tres actos bien delimitados, Gioia mia, cuenta con actuaciones sólidas por parte de los jóvenes actores y sus pares adultos, además de construirse sobre elecciones artísticas jugadas (registro cámara en mano, el claroscuro en la fotografía) para componer una obra que apela a la emoción y la calidez.
La directora Spampinato opta por un relato humilde, con mucha sensibilidad y sin pretensiones, con personajes comunes, que reflejan una brecha generacional sin que la película demonice a ninguno de los dos mundos. Los dos actores principales (el niño Marco Fiori, la veterana Aurora Quattrocchi) comunican con fuerza sus respectivos universos. El viejo edificio siciliano en el que viven, con el patio interior es un personaje más donde confluyen cantidad de vecinos y niños. Con el paso del tiempo Nico comienza a ver las cosas buenas que tiene este otro mundo tan diferente, en cuyo acercamiento hay una dosis de drama y otra de melancolía. Los dos personajes se irán acercando, hay un duelo que sanar y un secreto que pide salir a la luz, mientras comparten su cotidianidad con las vecinas amigas de Gela y sus nietos. Es acertadísima la decisión de Spampinato de dejar fuera de foco a la generación intermedia, la de esos padres ocupados en sus cosas. La alegría del verano es para niños y señoras mayores.
Alguno de los efectos que a veces tienen las buenas películas es dar esperanza a quienes por momentos no la encuentran, enseñarnos que podemos aprender de nuestros errores, mostrarnos que la gente puede superar las diferencias que las separan y crear un mundo unido y solidario. Es eso exactamente lo que produce esta opera prima de Margherita Spampinato. Un niño, inquieto e impertinente, y su anciana tía, devota y gruñona, se ven obligados a pasar un verano juntos. En el antiguo edificio siciliano donde ella creció, que en vez de wifi tiene fantasmas, sus respectivos mundos chocan: celeridad y lentitud, hiperconectividad y espiritualidad. Organizada en tres actos bien delimitados, Gioia mia, cuenta con actuaciones sólidas por parte de los jóvenes actores y sus pares adultos, además de construirse sobre elecciones artísticas jugadas (registro cámara en mano, el claroscuro en la fotografía) para componer una obra que apela a la emoción y la calidez.
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