Hoja seca
Khmeli potoli
Alemania, Georgia, 2026.
Dirección: Alexandre Koberidze.
Guión: Alexandre Koberidze.
Fotografía: Giorgi Koberidze.
Elenco: David Koberidze, Otar Nijaradze, Irina Chelidze, Giorgi Bochorishvili, Vakhtang Panchulidze, Manu Tavadze.
Duración: 186 min.
Sinopsis
Lisa, una fotógrafa, desaparece. La última información sobre ella es que ha estado fotografiando estadios de fútbol en siete pueblos distintos por toda Georgia. Su padre, Irakli, decide buscarla y viaja a esos lugares. Levani, el mejor amigo de Lisa y una persona invisible (la cámara nunca lo enfoca), parte también para ayudar. A medida que el paisaje cambia de un estadio a otro, también cambian las personas y sus historias. La tensión crece en esas aventuras simples y a veces divertidas, mientras cada campo de fútbol y cada pueblo recorrido parecen reducir las posibilidades de encontrar a Lisa. Una película dividida en dos partes de 90 minutos cada una que, una vez que el espectador acepta e ingresa en el tono narrativo y el estilo visual, resulta a su manera tan fascinante como encantadora.
El director Koberidze apuesta por una imagen “pobre”, imágenes pixeladas recogidas con un celular, acaso como protesta ante la “perfección” convencional de las imágenes de los mass media. La película invita a su espectador a ralentizar el tiempo y a disfrutar, pura y llanamente, del acto de la mirada. Las pinceladas que cubren este lienzo del postimpresionismo digital no impiden ver el humanismo de Koberidze. Arraigado a su tierra, a su amor por el futbol, por los animales, por la naturaleza y por las personas, se cuestiona el valor de las relaciones humanas y del vínculo con la tierra. Koberidze cultiva el gesto de pararse y observar su entorno: el viento meciendo arboledas, perros durmiendo plácidamente al sol, asnos retozando alegremente con la hojarasca.
Una de las apuestas formales más originales es la vinculación de lo completo o lo incompleto con la geometría de líneas y círculos. La verticalidad de las líneas sugiere puntos de fuga que se proyectan al cielo, buscando un destino. Lisa conoce bien la orfandad de estas líneas que apuntan a la nada e Irakli también lo irá comprendiendo poco a poco. Por contraste, el círculo parece ser la figura cerrada que apela a los deseos de compleción de Irakli, quien busca cerrar la historia o encontrar un sentido.
Los cuadros de la película son impresionantes y recuerdan a los paisajes al aire libre de Claude Monet. Las imágenes pixeladas cuentan una historia que juega al escondite con la realidad y la memoria de Georgia. El director desafía a su público a hacer visible lo invisible.
Lisa, una fotógrafa, desaparece. La última información sobre ella es que ha estado fotografiando estadios de fútbol en siete pueblos distintos por toda Georgia. Su padre, Irakli, decide buscarla y viaja a esos lugares. Levani, el mejor amigo de Lisa y una persona invisible (la cámara nunca lo enfoca), parte también para ayudar. A medida que el paisaje cambia de un estadio a otro, también cambian las personas y sus historias.
